¿Por qué soy el padre o madre que soy?

¿A quién eres leal? ¿A mamá o a papá? ¿Qué tipo de padre o madre soy?

¿Qué sucede con el padre y la madre cuando hay un bebé en la pareja?

 

Cuando nacemos, estamos física y espiritualmente fusionados con nuestra madre. Es la que nos alimenta, nos da protección, seguridad y confianza. El padre también tiene una importante y gran función, que la mayoría de veces se pasa por alto y es dar apoyo emocional a la madre para que esta pueda dar todo este amor, protección, seguridad al hijo/a. De este modo, ella encuentra las fuerzas para estar al servicio del bebe, que a veces es agotador ya que es una etapa que sientes que pierdes tu identidad.

 

Efectos negativos de no recibir el apoyo necesario de nuestros padres durante la infancia. 

 

Si en la niñez no se da esta seguridad emocional, de adultos la buscaremos en la pareja, en los hijos, sintiéndonos muy necesitados de amor, reconocimiento, valoración… y se lo pediremos a nuestra pareja e hijos sin ser conscientes de ello.

 

Los hijos creen lo que dicen sus padres.

 

De niños creemos en todo lo que nos dicen nuestros padres, ni se duda y sobre todo lo que nos dice nuestra madre o quién nos cuida, puesto que aparte de recibir de ella el alimento, es con quién más tiempo pasamos y aunque sea violenta, o cruel con nosotros le somos fieles porque depende nuestra seguridad emocional de ella y recordemos que hasta la adolescencia no dejamos de estar totalmente fusionados madre/hijo. En la primera infancia dependemos más de la madre de lo que nos imaginamos.

 

Pocas veces, aunque se da, el niño/a cree en el discurso del padre. Aquí la madre juega un importante papel, pues es ella la que tiene que dar permiso al padre para que el hijo lo pueda tomar. Si la madre le da el permiso el niño creerá en los dos pero si no le da el permiso porque puede ser que la madre no vea a ese hombre como padre de su hijo, como aquel que ella escogió o cuando ve a su hijo y no logra ver en él la presencia de ese hombre muy difícil que el hijo pueda ver al padre y creer en lo que dice.

 

¿Qué les dices a tus hijos?

 

Así es como el niño empieza a ser leal a mamá, si nos dice que somos buenos o malos, tontos o generosos o que no sabemos hacer las cosas bien, o depende de lo que nos diga, nosotros la creemos y vamos a actuar de acuerdo a estas creencias hasta la edad adulta que puede dar con una seguridad, confianza, una autoestima deficiente y cualquier persona que tenga otra forma de pensar diferente a nuestra madre será nuestro enemigo porque para el niño eso es traición. Y vamos creciendo suponiendo que tenemos que defender nuestras ideas (que no son otras que las de mamá) de los ataques de los enemigos igual que nos sentíamos en la obligación de defender a mamá.

 

De esta manera defendemos nuestro lugar de pertenencia, para sentirnos incluidos en la familia, en el grupo de amigos, de fútbol, de baile…porque las personas necesitamos pertenecer, es parte de la especie humana.

 

La lealtad siempre es: o estás conmigo o en contra mía y esto nos ciega para tener buenas relaciones, porque nadie nos dará el estado emocional que necesitamos, solo nosotros podemos. La lealtad se forma en la primera infancia y después la reproducimos en todos nuestros vínculos afectivos. Con lealtad no hay libertad, porque el verdadero poder está en amar y ser libres de nuestras necesidades de niños, la única felicidad debería ser con nuestro auténtico ser, con nuestra esencia, ser leales a nuestros ideales, pensamientos, sentimientos, a nuestras causas , no a la de nuestros padres y esto nos ayudará a tener una coherencia en nuestra vida.

 

Por supuesto no se trata de cortar el vínculo o la admiración que tengamos con nuestra madre sino reconocer el vacío existencial y desorden emocional del que venimos y trabajar para sanarlo.

 

Lo grave es cómo seguimos el mismo patrón hacia nuestros hijos bajo los mismos conceptos que han utilizado con nosotros nuestros padres.

 

En las separaciones y divorcios de los padres es donde más claro se ve a quién es leal el niño.

 

Creamos amistades en base a alianzas y no en base a la solidaridad que es lo bueno de ser una persona leal y además la lealtad es un gran valor si podemos crear nuestro propio discurso.

 

¡Hay que enseñarles a nuestros hijos a ser fieles a ellos mismos!

 

Artículo basado en las enseñanzas de Laura Gutman

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